TALLER DE CONTES
AMB ELS ALUMNES DE 3r I LA SEVA TUTORA NELY, VÀREM LLEGIR UN CONTE A L'ASSIGNATURA DE CASTELLÀ:
"EL DOCTOR SABELOTODO"
Cierta vez, un joven granjero llamado Silvestre fue a la ciudad a vender una pareja de patos.
Un médico muy famoso compró los patos al muchacho; éste, al ver que el doctor tenía una bolsa de dinero muy repleta e iba muy bien vestido, le dijo:
-¿Es muy difícil ser médico?
-Nada més fácil- respondió el doctor.
-¿Qué tengo que hacer?
-Ante todo- le informó el médico-, comprar el libro del ABC; hay uno muy bonito con un gallo pintado.
-¿Y después?
-Después vendes tu granja y te estableces en la ciudad, procurando vestir ropa elegante, muy adecuada a un doctor. Finalmente, cuelgas en la entrada de tu casa un letrero que diga: "Yo soy el doctor Sabelotodo".
El joven hizo lo que el médico le había indicado y, pasado cierto tiempo, se enteró de que habían robado en el castillo del Barón de Robledal, sin que nadie supiera quién era el ladrón.
Silvestre, que se había casado con una bella joven, dijo a su esposa:
-Ponte tus mejores galas, pues nos vamos al castillo del Barón de Robledal.
Cuando llegaron al castillo del barón, la mesa estaba a punto y el joven y su esposa fueron invitados a sentarse a la mesa.
Cuando el primer criado trajo una fuente llena de exquisitos manjares, Silvestre se dirigió a su esposa y le dijo:
-Éste es el primero- queriendo indicar que aquel era el primer plato.
Pero el criado, que era uno de los ladrones, entendió que quería decir: "Éste es el primer ladrón". Lleno de alarma, el sirviente fue al encuentro de sus compañeros y les dijo:
-Ese doctor lo sabe todo; ha dicho que yo soy el primero. ¡Será mejor que escapemos!
El segundo criado no quiso escapar, creyendo que su compañero exageraba la habilidad del doctor. Entró en el comedor para servir un nuevo plato y Silvestre, haciendo una seña a su joven esposa, dijo:
-¡Éste es el segundo!
El criado, muerto de miedo, se asustó y echó a correr.
Después de la comida, Silvestre salió a pasear al jardín y los criados infieles se echaron a sus pies.
-¡No nos denunciéis, doctor Sabelotodo!- dijo uno.
-¡No queremos ir a la cárcel!- suplicó el otro.
-No os denunciaré- prometió Silvestre-, pero tenéis que prometerme que nunca más volveréis a robar.
-¡Os lo prometemos, doctor Sabelotodo!- se apresuraron a decir los dos sirvientes.
-Ahora- siguió apremiándoles Silvestre-, tenéis que decirme dónde habéis escondido las joyas que habéis robado...
FINS AQUÍ!!!
ARA CADA ALUMNE INVENTAVA EL SEU FINAL:
I AQUEST ÉS EL FINAL DEL CONTE:
"...-En el interior de la chimenea, doctor Sabelotodo.
Silvestre, muy satisfecho, se fue al encuentro del barón y le dijo:
-Si me lo permitís, voy a mirar en mi libro dónde están escondidas las joyas.
Silvestre simuló que consultaba el libro y, de pronto, señalando la chimenea, gritó:
-¡Las joyas están escondidas en la chimenea, barón!
El barón de Robledal se apresuró a buscar entre los ladrillos de la chimenea y no tardó en encontrar las joyas que había escondido los criados.
-Verdaderamente- dijo admirado-, sois el hombre més sabio que he conocido.
El barón recompensó espléndidamente a Silvestre y, no contento con eso, le dijo:
-Si deseáis de mí alguna otra cosa, no vaciléis en pedírmelo.
-No quiero nada más para mí, barón, pues me habéis recompensado debidamente; pero me atrevo a suplicaros que perdonéis a los ladrones, pues están verdaderamente arrepentidos.
-Concedido- dijo el barón de Robledal-. ¿Cómo puedo negarle nada a un hombre tan sabio como vos?
Poco después, Silvestre volvió a comprar su granja.
-Prefiero acrecentar mi hacienda trabajando- dijo a su esposa-, que tentando a la suerte con mi falso título de doctor Sabelotodo.
-¡Tienes razón, esposo mío!- aprobó su esposa.
Y vivieron muchos años felices, muy felices."
CONTE EXTRET DE "CUENTOS DE GRIMM, Ediciones Toray, S.A., Arnaldo de Oms, 51 y 53. Barcelona".
COMIAT EQUIP ESADI (PAIRE)
Fa 14 anys




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